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Maizales: Logan, el ‘terror’ del tráfico de estupefacientes en Caldas – Otras Ciudades – Colombia



Es un cruce de pastor holandés y labrador, tiene un pelaje de color azabache, una oreja caída, sus músculos se marcan cuando se para erguido y, sobre todo, tiene un olfato privilegiado.

Así es Logan, el perro de la unidad canina de la Policía Metropolitana de Manizales que ha permitido alrededor de cien capturas por tráfico y microtráfico de drogas.

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Según las estadísticas de la Policía, Logan es uno de los perros más eficaces de la Policía Nacional; la ‘mala suerte’ para quienes, sin saberlo, pasan por su lado portando algún estupefaciente y el terror para las bandas de microtráfico que saben de su existencia.

Este canino tiene cuatro años de edad y es el perro del intendente Jairo Alexánder Marulanda. Él, apoyado por las estadísticas, es ‘un padre orgulloso’ y el primero de muchos en asegurar que Logan es un perro diferente al resto.

“En la Metropolitana hay 13 caninos en servicio de detección de sustancias narcóticas y explosivas, además de una de relaciones públicas. Todos son comprometidos y bien entrenados, pero Logan es un perro especial. Hay razones genéticas, vienen en su sangre, y otras habilidades que se han desarrollado con los años”, señaló el intendente.

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Entrené a Logan en un tiempo récord, solo tuvimos un mes y medio, cuando en procesos normales se tarda más de tres

Logan nació con olfato de alta frecuencia, es decir, no necesita estar muy cerca de la sustancia, como la mayoría de perros. Tiene carácter duro, no le importa si tiene una mala experiencia o se golpea, no se muestra temeroso y cumple su misión, que para él es un juego de encontrar a su presa y ganar su recompensa. Tiene gran fuerza, una morfología que lo hace ‘un roble’. En adición, según su guía, parece que no envejece.

Además de esas características físicas -derivadas de su fenotipo- existe una que es, para Marulanda, una de las más importantes: la conexión con su guía. “Hay un vínculo muy grande entre nosotros dos y eso hace, en cierta medida, que el canino responda mejor. Esto no lo ha comprobado nadie, pero se siente”, apuntó el guía.

En Manizales han logrado identificar, capturar y judicializar a cerca de 100 personas que transportan estupefacientes gracias a las virtudes de Logan.

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Uno de sus hallazgos más recordados se dio el 7 de octubre del 2018. Un cargamento de más de dos toneladas de marihuana estaba escondido en un parqueadero de vehículos pesados en la zona industrial de Manizales. La Sijín sabía que en la zona había algo, pero no sabían exactamente en dónde.

Logan y el intendente Marulanda sirven en zonas como el terminal de transporte y el aeropuerto.

Foto:

John Jairo Bonilla.

“Llegamos al sitio y empezamos el recorrido. En pocos minutos él percibió lo que nosotros llamamos un cono de olor y lo siguió. Con una fuerza descomunal me haló y me llevó corriendo al sitio exacto donde estaban las drogas. Sin la ayuda de Logan hubiese podido pasar que las personas se nos escabulleran por la tardanza de la búsqueda”, aseguró el intendente.

Sobre el entrenamiento canino y cómo hacen para obtener esos resultados existen muchos mitos, hay quienes aseguran que a los animales se les vuelve adictos para que busquen con desesperación estos productos. Sin embargo, Marulanda precisó que es fruto de un exigente entrenamiento.

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Según los estudios en los que se basa ese proceso, todos los perros tienen dos instintos: sobrevivir y aparearse y tienen 19 impulsos (características genéticas o habilidades). Un perro de detección debe tener unos básicos muy desarrollados: caza, presa, cobro, rastreo y olfateo.

“En la fase de potenciación fortalecemos esos cinco y hacemos que la pelota se vuelva algo tan anhelado como comer. Ella se vuelve su presa. Ya en la fase de asociación buscamos que él relacione la pelota con un cóctel de olores; en este caso son drogas, pero podrían ser hierbas o cualquier cosa que emane olor. La gente piensa que se inyecta, pero no pasa jamás”, añadió el entrenador.

Un diamante que se pulió

Entre Logan y Marulanda hay una larga historia, la misma por la cual se asegura que ambos estaban destinados a encontrarse y trabajar juntos.

Coral, la madre de Logan, siempre necesitó asistencia en sus partos, y este guía fue quien ayudó a traer al mundo a las seis crías, de las cuales solo hubo un sobreviviente.
Meses después, cuando Marulanda aún hacía su curso como guía canino y buscaba un perro para entrenar en detección de drogas, ya todos estaban ocupados, solo quedaba uno al que ya le habían diagnosticado que “no servía” para ese servicio.

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Hay razones genéticas, vienen en su sangre, y otras habilidades que se han desarrollado con los años

Como reto personal se quedó con Logan, quien ha sido la gran sorpresa.
“Entrené a Logan en un tiempo récord, solo tuvimos un mes y medio, cuando en procesos normales se tarda más de tres. Usaba cada descanso de las clases teóricas, cada espacio posible para que él lo lograra y en las pruebas sobrepasó todas las expectativas”, dijo Marulanda.

Logan es para Marulanda lo mejor que le ha pasado en sus 16 años de servicio, la respuesta a sus peticiones divinas.

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Es un perro querido, cuidado y consentido que, una vez llegue a los ocho años, edad de jubilación, vivirá la adultez en la casa del hombre que lo vio nacer.

LAURA USMA
Para EL TIEMPO
Manizales

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