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Entrevista al gerente de la Fábrica de Licores de Antioquia sobre la transformación de la empresa – Medellín – Colombia



En medio de un ambiente cada vez más caldeado por las diferencias políticas, la Comisión Quinta de la Asamblea Departamental inició este viernes el primer debate por la transformación de la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA). Aunque un error de procedimiento obligó a que la sesión fuera aplazada para este sábado 31 de octubre, la discusión reveló que la fractura que divide a varios sectores políticos con la administración del gobernador Aníbal Gaviria cada vez es más profunda.

Enfrentando señalamientos de una supuesta “masacre laboral” y una larga cadena de reparos al proyecto, Javier Ignacio Hurtado Hurtado, gerente de la FLA, explicó a EL TIEMPO las razones detrás del proyecto y planteó que los señalamientos sobre presuntos recortes de personal serían infundados. Además de cuestionar los intereses políticos detrás de algunos sectores que se oponen al cambio, el funcionario insistió en que el objetivo detrás del mismo es hacer a la licorera más competitiva.

¿Por qué el proceso para convencer a la Asamblea de aprobar el proyecto para transformar la FLA está tan enredado?

Este es un proyecto muy importante para Antioquia, ya que la Fábrica realmente genera muchos recursos. Cuando hay una transformación, sabemos que hay unos intereses que ganan y otros que se debilitan.

¿Habría entonces un sabotaje para atascar la discusión?

No. Yo no estoy en capacidad de afirmar que haya un sabotaje y sería algo irresponsable de mi parte. Hay una discusión real y técnica de cómo se van a hacer las cosas. En ese camino han aparecido posiciones diferentes y los diputados han formulado preguntas muy interesantes que han enriquecido el proyecto. Es muy normal que en una empresa tan trascendental sea muy complejo hacer una transformación, pero también vemos que el proceso ha sido muy lento y han surgido algunos señalamientos que carecen de sustento.

¿Se refiere a los señalamientos formulados por el presidente de la Asamblea, Rubén Darío Callejas, quien dijo que se estaría fraguando una “masacre laboral”?

Ayer el presidente de la Asamblea tuiteó que se va a hacer una masacre laboral. Una preocupación que nosotros ya habíamos aclarado en la respuesta a un cuestionario, en donde garantizamos que trabajadores de la fábrica pasarán a la nueva empresa y se les respetará sus años de antigüedad y todas sus garantías. Yo me reuní con los trabajadores y les leí los artículos del proyecto de ordenanza, en donde queda establecido que se les garantizarán todas las prestaciones.

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Durante la discusión, una interpretación que ha ganado fuerza es que la FLA podría evadir el “exhorto” del Consejo de Estado si se invoca el artículo 144 de la ley 2010 de 2019 ¿cuál es la posición de la Gobernación frente a ese tema?

Ese artículo tiene un tema de fondo y es que no soluciona el problema. Los jueces, la semana pasada, terminaron fallando en contra de la FLA para que se reconociera la condición de trabajadores oficiales de un grupo de empleados. Entonces, por más que exista esa ley, la discusión ya no es esa. Los empleados de la FLA son trabajadores oficiales y seguiremos perdiendo todas las demandas. Por eso esto hay que transformar la fábrica.

Gerente de la Fábrica de Licores de Antioquia, FLA, Javier Ignacio Hurtado.

Un argumento que se está repitiendo con mucha insistencia por los sectores que se oponen a la transformación es que hay otras licoreras que ya se han vuelto empresas comerciales e industriales del Estado (EICE) y no han podido desplazar a la FLA. Con base en esa interpretación ¿la Gobernación por qué insiste en el cambio?

Hay un error en esa hipótesis. La FLA fue y ha sido grande básicamente porque Antioquia estaba cerrada. Si usted revisa las cifras, se dará cuenta que en su momento la FLA vendía cerca del 60 por ciento de sus botellas dentro del departamento. Estamos hablando de una época en que otros departamentos no podían vender aquí. Nuestro éxito estaba en el monopolio y no en ser una unidad administrativa de la Secretaría de Hacienda. Sin embargo, lo que era una tienda exclusiva, terminó abriéndose. En otras palabras, es como si estuviéramos con las manos amarradas, ordeñando una vaca que permanece en la Secretaría de Hacienda, en vez de soltarla a pastos más frescos, para que se críe y se engorde.

Usted lo que plantea entonces es que la FLA tiene que adaptarse a ese cambio de reglas de juego…

El monopolio de la FLA en el mercado antioqueño se cayó en 2016. La ley 1816 nos cogió desprotegidos y nos faltó desarrollar capacidades para ser mejores en esa competencia. Ahora que se abrió, nos toca desarrollar capacidades para garantizar nuestra participación en el mercado y aumentarla, si es posible. Se trata de poder crecer, de desarrollarnos como grupo empresarial, generar más empleo y garantizar nuestra sostenibilidad. La verdadera garantía laboral y de recursos está en la transformación de la empresa.

Se ha dicho que la salida de la FLA podría incrementar el riesgo de que el Departamento de Antioquia pierda su categoría especial ¿qué mirada le dan ustedes a ese tema?

La categoría especial sólo se perdería si la población del departamento disminuyera ostensiblemente y los ingresos corrientes de libre destinación quedaran por debajo de los 600.000 millones de pesos. Los ingresos del departamento con la FLA se han ubicado en 1,4 billones de pesos. El impacto que calculamos nosotros luego de la transformación es de aproximadamente 200.000 millones de pesos, lo que a todas luces indica que no se caería por debajo del límite establecido. En contraste, desde la Secretaría de Hacienda se ha explicado que el indicador de la ley 617 de 2000, que mide los gastos de funcionamiento, se mejoraría.

Si se plantea un escenario en el que la FLA se transforme en una EICE ¿en qué puntos concretos se podría fortalecer?

Si la FLA se transforma sería una empresa con autonomía presupuestal y financiera, adquiriendo un marco normativo de orden particular y privado. Ese fue el objetivo con el que la Nación creó la figura de la EICE, para dotar a las empresas públicas de una legislación que se asemejara más a la privada.

¿Y eso le daría más flexibilidad a la empresa para competir?

Claro, porque se permite un régimen jurídico similar al privado. Este año, por ejemplo, la FLA hizo una licitación de vidrio que se tuvo que declarar desierta, porque en el trámite de la licitación hubo un tema de requisitos, entonces llevamos dos meses haciendo otra licitación. La normativa de las EICE, al ser más parecida a la privada, haría a la empresa más competitiva.

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En conclusión: uno no gana un tour de Francia en una bicicleta de 1 millón de pesos. A la fábrica hay que dotarla de todas las herramientas. Esta empresa es la líder del país y hoy tenemos nuestro cuarto de hora para coger esa fortaleza que aún tenemos y transformarla en un motor para hacer crecer la compañía.

JACOBO BETANCUR PELÁEZ
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN

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