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Gregorio Hernández, el hombre que hizo de la Vitrola un ícono – Otras Ciudades – Colombia



La pérdida inesperada esta semana de Gregorio Herrera Severiche, gerente y maître por más de 30 años del reconocido restaurante La Vitrola, en Cartagena, cae como un balde de agua fría para personalidades de la política y la cultura,  y es una de las pérdidas más sentidas que deja esta crisis ocasionada por la pandemia.

“Era un hombre muy amable. Hacía que lo comensales se sintieran como en su casa. De lo más destacado era que saludaba a todos por su nombre”, dice el ex Ministro y diplomático Sabas Preteld de la Vega.

Herrera Severiche, gerente y maître del popular restaurante, falleció a los 58 años en hechos que son materia de investigación.

“Gregorio era el servicio y la amabilidad en persona. Siempre daba la sensación de conocerlo toda la vida. Alegre y sociable. La perfecta definición de anfitrión”, recuerda la cartagenera, Alicia Arango Olmos, Ministra del Interior.

Por su acento, sus comensales creían que Gregorio Herrera Severiche era cartagenero, pero no, su origen estaba en tierra cordobesa como lo recuerda su paisano y amigo el abogado Abelardo de la Espriella.

“Tuve la oportunidad de conocer a Gregorio, porque entre otras situaciones era paisano mío, era también cordobés: él era de Buenavista, Córdoba, a una hora de Montería. Siempre compartí con él porque la Vitrola ha sido uno de mis restaurantes favoritos por la atención y sobre todo porque Gregorio sin que yo tuviera reserva siempre me ubicaba en una mesa fantástica”, recuerda De la Espriella .

El dato de su origen no es menor para un hombre que siempre señaló que para alcanzar el éxito en la vida un hombre no debe olvidar de donde vino para tener claro a donde va.

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Gregorio Herrera Severiche, quien siempre vistió pulcro y de blanco en la mayoría de las ocasiones, había iniciado como mesero pero su carisma y su don de servicio lo llevó a imponer una firma única ya como gerente de La Vitrola.

“Perdí la cuenta de los años de conocer a Gregorio, tal vez 25 años. Su estándar de servicio era de lo mejor que haya conocido. Siempre amable, profesional, dedicado a hacer que las experiencias de los clientes fueran inolvidables. Y lo logró: fue un ícono e hizo de su espacio de desarrollo profesional otro ícono local pues todos quieren sentarse en una mesa de La Vitrola. Y además, su sonrisa y su alegría, sello distintivo de nuestro Caribe. Gran pérdida”, recuerda Mónica Fadul, directora de Fenalco para Bolívar.

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Que otra persona tuviera las llaves, talvez, del restaurante más influyente del país, adónde llegaron las personalidades más poderosas y decisivas de la política y la cultura, parecería imposible. Gregorio Hernández y La Vitrola parecían un mismo nombre.

“Era un excelente anfitrión en el amplio sentido de la palabra y un excelente relacionista que complacía a cada comensal como si fuera el único. La última vez que conversamos fue hace 15 días que estaba escribiendo para MiRedVista, un artículo titulado ‘Tiempo de volver’, y hablamos sobre la reapertura del restaurante y hasta en tono jocoso me dijo que con las ventanas abiertas y sin aire acondicionado la nueva cafetería La Vitrola estaba esperando el permiso de las autoridades para reabrir sus puertas”, dice la comunicadora cartagenera Sonia Gedeón.

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John Montaño
Redactor de EL TIEMPO
Cartagena
En Twitter: @PilotodeCometas

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