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Despidos a docentes y renuncia del director revelan crisis en Unicatólica de Pereira – Otras Ciudades – Colombia



Ante la polémica por el despido de varios docentes de la Universidad Católica de Pereira y la renuncia del presbítero Jhon Fredy Franco Delgado –rector del alma máter–, alegando motivos personales ante el Gran Canciller de la institución y presidente del Consejo Superior, monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez, también obispo de la Diócesis de Pereira, se vive un clima de incertidumbre en la comunidad universitaria.

Al presentar su renuncia, que no explicó y generó mayor confusión, Franco Delgado agradeció a toda la comunidad universitaria por el acompañamiento y la labor adelantada durante los dos años y medio que estuvo frente a la rectoría.

Franco destacó que, en este periodo, la universidad alcanzó logros como la acreditación de programas, proyectos investigativos, modernización de los procesos académicos, administrativos y de infraestructura, y la formulación del Plan Estratégico de Desarrollo para el periodo 2016 – 2020 de una manera moderna e innovadora.

En la universidad, ocho docentes fueron despedidos la semana pasada y también se han presentado dificultades financieras, según lo han señalado desde el centro universitario.

El presbítero Anuar Elián Monsalve García, vicerrector de Proyecto Vida, expresó que, en nombre de la universidad, “agradece al presbítero Franco por su gestión realizada durante estos dos años y medio”.

Esta semana, el Consejo Superior, presidido por el obispo de la Diócesis, monseñor Rigoberto Corredor, designará al nuevo rector para la universidad.

Jaime Montoya Ferrer, docente de la facultad de ciencias económicas y administrativas de la universidad y que hace parte del alma máter desde hace 37 años, decidió hacer pública la situación.

“El punto culminante de este lamentable proceso de deterioro de las relaciones laborales y de confianza en la dirección se presentó con la expulsión, o para hablar en los términos del eufemismo, de no renovación del contrato de ocho profesores, entre ellos tres representantes a los consejos académico y superior, y algunos de los que, al parecer, su único defecto es ser muy buenos docentes, ser críticos y, sobre todo, haber cometido el terrible pecado de hablar en la reunión con el rector”, señaló Montoya Ferrer.

El profesor Montoya resaltó la labor de la universidad por poder extender la mesa de diálogo desde que se originaron estos despidos masivos. Además, se espera que esta situación de crisis no se extienda. También dijo que trabajar en la Unicatólica es “como un proyecto vida. Hay docentes, como yo, que llevamos más de 34 años, por eso reaccionamos de esta manera y tratamos de salvar la institucionalidad que la ha caracterizado, de cuestionar, de analizar y de proponer”.

Por otro lado, según los docentes, para reemplazar a la directora administrativa y al jefe financiero, se hacen una serie de cambios y nombramientos totalmente fuera del perfil, no por las calidades humanas de las personas, sino por sus experiencias académicas y laborales para enfrentar los cargos con las exigencias actuales, en donde se requiere una gran calidad estratégica y visión de largo plazo.

¿Qué dicen los docentes respecto a estos despidos?

Mónica García, una de las docentes despedidas, habló con EL TIEMPO y señaló que el jueves, alrededor de las 6 de la tarde, se le informó –por medio de una carta– que “la universidad no tiene interés en renovar su contrato. No hay una causa o argumento ahí escrito”, pero –verbalmente– le dijeron que “la universidad iba a efectuar un cambio de reestructuración administrativa y financiera”. García fue docente del programa de Comunicación Social durante 18 años.

A esto se le suman los despidos de Gloria Stella Salazar y Carmen Adriana Pérez, quienes, junto a García, hacían parte del Consejo Académico. Las docentes llevaban más de 20 años de servicio en la institución.

García enfatizó que “siempre fuimos transparentes y cada reunión que se hacía se le informaba al rector. A lo mejor no gustó la forma crítica con la que dábamos nuestra opinión y trajo este desenlace, pero nunca actuamos de espalda, todo lo hicimos de manera pública”. Agregó que una de las peticiones frecuentes era que se hablara con los docentes, que los procesos que se hicieran en la universidad fueran más deliberativos.

Otros de los agravantes que señaló el profesor Montoya son las renuncias forzadas, salidas abruptas como la de Judith Gómez, directora de biblioteca que trabajó allí 37 años, nombramientos a cargos que no son competentes a los perfiles, además de gastos más elevados que los ingresos, como el estudio de suelo que costó 500 millones de pesos de un predio que costó 2.300 millones de pesos.

Montoya sostuvo que sí es importante pensar a futuro para ampliar la universidad, pero que, en este momento, hay otras problemáticas por resolver.

Los estudiantes

Este lunes, algunos estudiantes hicieron un plantón pacífico en el campus en horas de la tarde para que se les explique qué está pasando en esta universidad que tiene más de 40 años de presencia en la capital de Risaralda.

Andrés Felipe Pereira, representante de los estudiantes ante el Consejo Directivo, aseveró que “nosotros planeamos hacer un pliego de peticiones que se van a presentar al Consejo Superior, por eso es muy importante que nosotros como comunidad estudiantil podamos plantear algunas propuestas como lo son: la reintegración de los profesores cesados de su cargo, y que se pida disculpas públicas; la renuncia de los cuatro decanos de las diferentes facultades de la institución; el nombramiento de un nuevo rector académico que sepa administrar los bienes de la Católica”, entre otras.

Además, solicitan “que se acabe la mercantilización de la universidad, ya que los estudiantes dicen que esto afecta considerablemente la calidad del plantel”.

Después del plantón, la universidad ha estado escuchando a los estudiantes y docentes, para debatir peticiones y propuestas desde las tres partes.

NATALIA CHAVERRÍA
Para EL TIEMPO
PEREIRA

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