General

“No hay río que nos separe”



William Aldemar Néjer

49 años
Pueblo Viejo, parroquia García Moreno,
cantón Bolívar
Cuenca Alta del río Mira (Carchi, Ecuador)
 
En 2010, luego de estar 17 años lejos, Aldemar y su familia decidieron regresar a su tierra natal. Él,  como técnico de campo, había asesorado a decenas de agricultores en el norte ecuatoriano. Aunque conocía y transmitía la teoría, no había vivido la experiencia de aplicarla. Esto le planteó el reto de poner en práctica lo que había enseñado y comprender sus limitaciones.
 
 “Entonces nos vino la idea de adquirir esta propiedad, pero con fines de transformarla. Queríamos hacer algo donde las condiciones fueran adversas”. Así fue como compró un terreno de 1,4 hectáreas que no tenía agua, con suelos degradados por erosión y monocultivos de papa y, además, con un clima muy frío.
 
Había una sola condición a favor: cuando llovía, tenían agua. Por eso, decidió empezar a sembrar árboles, una práctica que denominó “siembra de agua”. “Sabemos que el bosque atrae lluvias, pero, además, los árboles nos ayudaron a crear un microclima agradable”. Luego, usando curvas de nivel, ayudó a que el agua se distribuyera por el terreno e hizo un reservorio. A esto le llamó “cosecha de agua”. Así nació la Finca Agroecológica y Familiar Mano de Agua, que hoy produce alimentos no solo para consumo de Aldemar y su familia, sino para vender sus excedentes y vivir de ello. Aldemar se ha convertido en un productor agroecológico y en guardián de semillas. Parte de su tarea es intercambiarlas, tal como lo hacían sus ancestros.
 
“Hemos organizado algunas ferias para promover este intercambio. En Túquerres nos contaron que nuestros antepasados también lo hacían a través de este páramo; era la manera de refrescar la semilla y mantener vivo el vínculo entre la gente de Colombia y la de Ecuador, como un solo pueblo. No hay límite ni río que nos separe”.

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